Nuevo episodio de represión laboral. Una compañera analista, que curiosamente es la esposa de otro trabajador que anteriormente fue trasladado forzosamente, ha sido trasladada al área de Participación sin una justificación organizativa ni consulta previa. Digamos que continúa «la purga» de trabajadores incómodos que no muestren la debida pleitesía al estilo directivo del área de Innovación del Ayuntamiento de Málaga. Se les está viendo el plumero, cada vez más el discurso de eficiencia innovadora se sumerge en el lodazal de la realidad.
La única verdad que hemos escuchado los trabajadores del CEMI al ser absorbidos por el Ayuntamiento es que íbamos a tener movilidad laboral. Pero se les olvidó contarnos que se iba a usar como castigo, no como posibilidad de progreso laboral.
Desde aquí le enviamos todo nuestro apoyo y solidaridad a nuestra compañera, en el convencimiento de que estos tiempos oscuros pasarán y los que ahora ejercen el poder de forma dictatorial verán su reino desvanecerse en el humo que lo creo.
